31 de marzo de 2018

Una observación sobre el aceite de palma




Algunos personas juzgan que el aceite de palma no es ético en tanto que su producción conlleva dañar a los orangutanes. Ahora bien, pienso que deberíamos preguntarnos ¿en qué se diferencia este cultivo del resto de cultivos? Lo cierto es que el cultivo de aceite de palma no sólo daña a los orangutanes sino seguramente también a otros animales sintientes que habitan en la naturaleza pero a los que no se les presta atención por el simple hecho de que no son primates.

Creo que el cultivo de palma no es esencialmente diferente de cualquier otro cultivo. Todo cultivo agrícola a gran escala perjudica a los animales libres en la naturaleza. Así que el perjuicio que conlleva la produccción del aceite de palma no es una diferencia con el resto de vegetales que se producen. Por ejemplo, el cultivo de cacao está arrasando con los bosques, pero ese cultivo no afecta directamente a los primates, aunque sí a muchos otros animales que no son primates.

Por tanto, si el aceite de palma ha recibido tanta atención es debido a que durante su producción se matan a primates no humanos —en concreto a oraguntanes— y existe una mayor preocupación por aquellos animales que se parecen más a los humanos. Pero ninguna producción agrícola está exenta de dañar a los animales en diversas maneras, ya sea de manera deliberada o accidental. La mayoría de estos animales suelen ser insectos, roedores y aves.

La agricultura como actividad no implica utilizar animales y, dado que necesitamos consumir vegetales para poder vivir, podemos justificar la existencia de la agricultura alegando que el daño que conlleva la agricultura estaría justificado porque es una actividad motivada por la supervivencia y no por motivos frívolos como la diversión, el placer o la mera tradición. Además, ese daño también se puede justificar apelando a la autodefensa: intentamos evitar que otros animales coman aquellos cultivos que necesitamos para subsistir.

Aparte de esto, el asunto releva una gran confusión respecto del veganismo cuando se oye decir que el consumo de aceite de palma no es coherente con el veganismo. Esa afirmación no es correcta porque el veganismo se refiere específicamente al uso de animales y no a cualquier forma de daño sobre ellos. Si no hay uso de animales entonces no contradice el veganismo. Por supuesto que la ética no se termina ni se limita en el veganismo, pero la actividad de producir o de consumir aceite de palma no sería contraria en sí misma al veganismo. Así lo explica el activista Ben Frost:
«Podemos, y debemos, esforzarnos en minimizar nuestro impacto en el planeta, pero la presencia de daño no intencional no tiene nada que ver con el propósito del veganismo. El veganismo se trata de reconocer el valor moral de los animales y nuestra posterior obligación a no tratarlos exclusivamente como recursos, propiedades, porque el hacer esto es una negación directa y una violación de ese valor moral. El veganismo se trata de reconocer que no tenemos derecho algún a continuar usando animales como cosas para nuestros propósitos innecesarios. Se trata de reconocer que debemos tratar intereses similares de manera similar, y otorgarles a los no-humanos el derecho a no ser tratados como propiedad, tal cual lo hacemos con los humanos. Todos ellos tienen los mismos intereses en no sufrir y en continuar viviendo, aun así negamos la existencia y el valor de esos interesas cuando se trata de los animales basado en un prejuicio de especie. En otras palabras, el veganismo es lo que le debemos a los animales en reconocimiento de su valor moral. Como Gary Francione declara, aplica el principio de abolición a la vida del individuo.»
Debo señalar que la aplicación del veganismo no sólo evitaría todas las víctimas de la explotación animal institucionalizada sino que además reduciría de forma muy considerable el número de víctimas que provoca indirectamente la agricultura. Una preocupación sincera por los animales debería comenzar por asumir el veganismo como su base moral. Asimismo, la agricultura se puede practicar de forma vegana.

La cuestión quizás más difícil estaría en determinar realmente cuáles vegetales y en qué cantidad los necesitamos para vivir, para que el argumento de la necesidad fuera válido en su aplicación. ¿Necesitamos el aceite de palma? Si no es así ¿hay otro vegetal que deba pues sustituirlo y que conlleve un menor perjuicio para los animales silvestres? Son preguntas pertinentes. Pero la cuestión ética debería abarcar toda la agricultura y no sólo aquella que perjudique a los primates.

Recopilando, los dos errores principales que observo en la denuncia habitual contra el aceite de palma son:

[1] Decir que "el consumo de aceite de palma no es vegano". El aceite de palma no proviene del uso de animales, así que no incumple el principio del veganismo.

[2] Que sólo se preste atención a los cultivos que dañan a los primates y se ignore el daño hacia los otros animales. La agricultura es una actividad moralmente legítima pero su existencia causa un perjuicio indirecto a otros animales y deberíamos intentar eliminar o reducir dicho perjuicio, sin importar la especie de esos animales.

Por tanto, no critico la denuncia sobre el cultivo de aceite de palma sino más bien la forma en que esa denuncia ha sido motivada y expresada.


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